Fases de una ruptura de pareja

Las fases en la ruptura de una pareja


Nada hay más doloroso que una separación. Las fases de una ruptura de pareja son un proceso emocionalmente desgarrador que muchas personas experimentan en algún momento de sus vidas.

La conmoción y negación caracteriza la incredulidad y la negación de la realidad de la ruptura. La ambivalencia es la etapa más dolorosa, donde se procesa intelectualmente la separación y se experimentan emociones intensas y ambivalentes.

Este artículo repasa las fases de la ruptura de pareja y establece el patrón típico que atraviesan las personas que han tenido la mala suerte de verse en esta situación.

Fases en la ruptura de una pareja

Fase 1: Conmoción y negación

La fase inicial de una ruptura de pareja, la conmoción y negación, se caracteriza por la incredulidad ante la realidad de la separación. Es común sentirse desorientado y anestesiado, como si todo estuviera sucediendo en un sueño irreal.

Incredulidad ante la realidad de la ruptura

  • La persona afectada puede negar la evidencia de la ruptura, buscando señales de que todo se trata de un malentendido o una situación temporal.
  • Es normal sentir la necesidad de aferrarse a la esperanza de que la relación pueda ser salvada, incluso si la otra parte ya ha expresado claramente su decisión de terminarla.

Sentimientos de desorientación y anestesia

  • La desorientación emocional puede manifestarse en una sensación de vacío en el pecho, dificultad para concentrarse en tareas cotidianas y la sensación de estar desconectado de la realidad.
  • La anestesia emocional puede llevar a un estado de apatía, donde la persona afectada se siente como si estuviera 'flotando' sin rumbo fijo, sin poder procesar completamente lo que está sucediendo.

En esta fase inicial, es muy importante permitirse sentir y reconocer estas emociones, por más confusas y abrumadoras que puedan ser, como parte del proceso natural de duelo por la ruptura de pareja.

Fase de anbivalencia

Fase 2: Ambivalencia emocional

En esta etapa de la ruptura de pareja, la persona comienza a procesar intelectualmente lo que está sucediendo. Los sentimientos de ambivalencia surgen de manera intensa, mezclando emociones contradictorias y confusas.

Procesamiento intelectual de la separación

  • Es el momento en el que la persona intenta comprender las razones detrás de la ruptura y analizar cómo esto afecta su vida. En este punto se racionaliza el proceso y se entienden las razones y las causas, acertadamente o no.
  • Se cuestionan las decisiones tomadas durante la relación y se intenta racionalizar el final de la misma.

Experimentación de emociones intensas y ambivalentes

  • La ambivalencia emocional se manifiesta a través de sentimientos encontrados como la tristeza y la rabia, la culpa y el alivio, la nostalgia y la liberación. Las personas no somos buenas etiquetando nuestras emociones, por lo que muchos se refieren a su estado como simple tristeza, pero es más complejo.
  • La persona puede sentirse atrapada en un torbellino de emociones que dificultan la aceptación de la realidad. Este hecho complica más la posibilidad de darle un sentido racional a todo lo que está pasando.
Fase de comprensión

Fase 3: Comprensión de la ruptura

Análisis de la historia de la relación

Una vez se ha superado la fase de ambivalencia emocional, es momento de reflexionar sobre la historia de la relación. Esto implica revisar los momentos compartidos, identificar las señales de alerta y evaluar los aspectos positivos y negativos que definieron la pareja.

El análisis de la historia de la relación permite comprender mejor los motivos que llevaron a la ruptura y a asumir la pérdida de una manera más objetiva. Muchas veces las cosas se ven venir de lejos, pero la negación de lo inaceptable hace que no se considere que estas cosas pueden llegar a pasar.

Asumir la pérdida y transitar hacia la aceptación

Al comprender la historia de la relación, la persona puede enfrentarse de manera más directa a la realidad de la separación. Asumir la pérdida implica reconocer que la relación ya no es viable y aceptar el fin de la misma.

Este proceso puede resultar doloroso, pero es necesario para avanzar hacia la aceptación. A medida que se transita hacia la aceptación, se inicia el camino hacia la superación emocional y la posibilidad de seguir adelante con una nueva perspectiva.

Fase de superación

Fase 4: Aceptación y superación

En la última de las fases de una ruptura de una pareja, la persona logra convivir con la nueva realidad tras la ruptura, aceptando los cambios y adaptándose a la vida sin la pareja anterior. Es un momento de introspección y reconstrucción personal, donde se busca el propio bienestar y se recupera la estabilidad emocional. También es un momento en el que se racionaliza la situación para que resulte comprensible y aceptable. En esta fase es importante que la persona no deduzca que debe sentirse culpable.

Convivencia con la nueva realidad tras la ruptura

  • Adaptación a la vida sin la pareja anterior, con el establecimiento de nuevas rutinas, horarios, aficiones y, como no, nuevas relaciones.
  • Reconocimiento de la independencia y fortaleza propias. Es esencial que las personas vivan la situación como una prueba de su valor, y no como una demostración de su culpabilidad.
  • Exploración de nuevos intereses y oportunidades. Es el momento de transitar nuevos caminos que antes eran inviables, porque la pareja era incompatible con ellos.

Capacidad para seguir adelante y recuperarse emocionalmente

  • Desarrollo de nuevas metas y objetivos personales. Llegado el momento de replantearse el futuro, muchas personas dan un giro a sus vidas que muchas veces es importante.
  • Establecimiento de una rutina que promueva el bienestar. Con la persecución de nuevos intereses, como son nuevos ambientes, volver a estudiar algo que de verdad interesa o, simplemente, disfrutar de aspectos de la vida que antes ni se contemplaban.
  • Búsqueda de apoyo emocional en familiares, amigos y profesionales si es necesario. En primera instancia los buenos amigos son determinantes para que la situación se sobrelleve de la mejor forma posible. Los familiares también son importantes. En cuanto a los profesionales, siempre están ahí para recurrir a ellos, pero lo más probable es que la mayoría de las personas puedan sobrellevar sus cambios vitales con sus propios recursos. No debemos patologizar las adversidades de la vida y convertirlo todo en un trastorno que haya que tratar.

Las fases de una ruptura de pareja no son siempre iguales, porque en el comportamiento humano no existen los patrones rígidos. No obstante, las fases que hemos descrito son las habituales. Estas fases pueden complicarse cuando se trata de separaciones legales, con propiedades y con hijos de por medio. En estos casos las fases son las mismas, pero el proceso es más largo, tedioso y, sobre todo, enrevesado y caro.

Avatar

José Martínez

Después de años como psicólogo me alegro de poder compartir contigo mi experiencia en el complicado mundo de las emociones y los sentimientos humanos.

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir